jueves 18 de octubre de 2018 - Edición Nº749
Cronos Noticias » En Foco » 13 ago 2018

Bitácoras bonaerenses

El proyecto de Vidal, el tándem con Larreta y la guerra subterránea con Marcos Peña

La Gobernadora tiene un pensamiento político distinto al de la Casa Rosada. El temor de que Cambiemos sea sólo un “paréntesis” en la historia. La interna por la sucesión.


Por Juan Alfaro (ALFA) | @alfajuan

“En agosto arranca la campaña”, fue el pronóstico que lanzaron en junio desde Cambiemos, en concordancia con el pensamiento de los sectores de la oposición. De hecho, el octavo mes del 2018 comenzó con el posicionamiento de cada espacio en lo que serán las elecciones del 2019. El tablero es por demás agitado, los “aportes truchos” en Cambiemos, los “cuadernos K”, la explosión en la Escuela de Moreno, la inflación que no para y un dólar cerca de los 30 pesos, ofician de anfitriones en esta contienda que recién calienta motores. Cuando se trata el “enemigo común”, la mayoría de los espacios apuntan a jugar en conjunto para ganar la partida o al menos intentar, como el peronismo que sigue fragmentado. Pero dentro de esta saga política vale la pena focalizar en el rol que tiene y apunta a tener la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el proyecto político que intenta armar. En ese plano, no sólo el frente externo es un desafío para “Mariu”, el frente interno –desde hace mucho tiempo– tiene el cronómetro en cuenta regresiva para hacer explotar la interna por la sucesión presidencial. El guión de la novela política.

No es ninguna noticia que existe una guerra subterránea entre el poderoso y ultra ratificado jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Marcos Peña, y Vidal en conjunto con el jefe de Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Pero en el 2018, tras el cimbronazo de la crisis del dólar, la Guerra Fría entre Peña y Vidal-Larreta tuvo episodios de agudas discrepancias que anuncian que la batalla sobre el campo será feroz. Dato no menor, el lunes 14 de mayo, al calor de la corrida cambiaria y con el anuncio de la “mesa de decisiones” ampliada a integrantes de Cambiemos “con un perfil más político”, en una reunión con Mauricio Macri, Vidal y Larreta, en conjunción estratégica con Emilio Monzó –quien volvió a la mesa, pero en rigor nunca pudo opinar–, apuntaron sus cañones contra Peña y pidieron su renuncia, más la de varios ministros. Macri nuevamente ratificó a su principal alfil, con el tiempo sólo echó a dos ministros (Juan José Aranguren, de Energía, y Francisco “Pancho” Cabrera, de Producción). Con el pasar de las semanas, la “ampliación de la mesa de decisiones” fue “sólo para la foto”, como pronosticaron desconfiados en varios altos despachos del PRO. “Sigue primando la soberbia”, repitieron con resignación y enojo. “Marcos es Mauricio”, resumieron, descontentos. Los meses pasaron y la “tormenta” económica sigue teniendo sus efectos sobre la economía del país. Las visiones sobre el escenario agigantan sus diferencias, en lo económico Macri y Peña repiten en público y en privado que “lo peor ya pasó” y apuestan al culto de la política “new age” y a prescindir de cualquier alianza táctica con el peronismo. Del otro lado, Vidal-Larreta y Monzó tienen otra visión del asunto, muestran reparos al rumbo de la economía y apuestan a generar acuerdos con la oposición y, por qué no, a pensar en gestar algún tipo de acuerdo electoral. Las aguas amarillas divididas.

Desde hace tiempo que en los principales despachos del PRO cuentan que Macri y Peña braman broncas contra la “autonomía” de Larreta, a quien observan con muchas ambiciones políticas y ese perfil de armador al estilo tradicional. De Vidal, las quejas son algo menores, no digieren que más allá de la baja general la Gobernadora siempre se posicione por encima de Macri en las encuestas, aún después de los “aportes truchos” (la primera bala que le entró a Mariu). Además, ponen la mira en el accionar político de su mano derecha, y jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai, y sus enlaces con el peronismo “dialoguista”, así como con el peronismo ortodoxo. Macri banca a Peña y a Vidal, pero el jefe de Gabinete es “su principal ficha”. Con esas aristas, en el mundo de la política y el periodismo se sabe que el “vuelto” que propinó Peña a Vidal ante el pedido de su renuncia, fue acorralarla (con efectos sobre Larreta) con el traspaso de Edenor, Edesur y el transporte a la Provincia y la Ciudad, para que sea la primera la que ponga más sobre la mesa el “sacrificio” para la reducción del déficit fiscal de Nación que exigió el FMI. La postura casi intransigente de Peña (Macri) de no gestar un acuerdo conjunto con las otras provincias, despertó malestar en la Gobernadora, quien teme que en la ecuación económica el costo que tenga la Provincia sea el mismo que se había logrado por la restitución del Fondo del Conurbano. Además, por lo bajo, siempre sobre la lupa nacional, en Gobernación se quejan de la postura de mantener el 15 por ciento de aumento a docentes, escenario que afectó la imagen de Vidal, dado que uno de los sectores que la votaron en 2015 y 2017, fueron precisamente los maestros. Movimientos de la Guerra Fría del PRO.

Vidal y Larreta temen que el proyecto de Cambiemos quede sepultado en 2019 y que “sólo haya sido un paréntesis en la historia”. Hoy todas las encuestas ubican a Macri peleando la reelección en un ballotage con Cristina Fernández de Kirchner o algún candidato del peronismo, pero con final abierto. Entre las segundas líneas del PRO se observa claramente esta guerra subterránea. Vidal y Larreta temen que “Macri y Peña quieran morir con las botas puestas”. Asimismo, saben que Peña sueña con ser el sucesor de Macri y hasta especulan con que el actual jefe de Estado “ya esté hecho con un solo mandato”. Si bien esta semana Vidal volvió a ratificar que “no va a ser candidata a presidenta”, y reiteró su apoyo a la reelección de Macri, en la política nada está dicho hasta que se cierren las listas a las 23.59 horas de la fecha límite. Recluirse cuatro años más en la Provincia, en la mayoría de los casos fue contraproducente para cualquier gobernador/a. Vidal tiene un proyecto político, no sólo individual, sino para que Cambiemos o el PRO sea un partido duradero. Vidal y Larreta apuntan a consolidar el proyecto, con política. Por eso, en algunos borradores de contingencia en el PRO comenzó a circular el “Plan D” para el escenario electoral 2019: la fórmula presidencial Larreta-Vidal. Opciones potenciales.

Vidal tiene su proyecto propio, su marca, su impronta y su forma de hacer política, que si uno se detiene a observan un poco, es muy distinto a la que promulgan en los altos despachos de La Rosada. No sólo en la acción política versus la política “new age”. Durante las últimas semanas, la Gobernadora implícitamente dejó varios mensajes que muestran cómo se diferencia de Macri. “Yo sé que es un momento difícil”, repite la mandataria bonaerense en las últimas semanas, en otro tono con Nación. Además, MEV se posicionó como la abanderada de la “lucha contra el aborto” y jugó muy fuerte en la previa de la votación en el Senado de la Nación. Muchos analistas observan esa jugada y destacan que “Vidal está a la derecha de Macri” o hasta incluso que puede ser ese político que represente a esa porción de la población que no tiene representación. Pero días antes, en pleno escándalo por los “aportes truchos”, Vidal dejó trascender palabras suyas dichas en privado, que ya se destacaron en una columna anterior. “Entré a la política sin apellido, sin padrino y sin plata (...) ¡No tengo ninguna offshore! Antes tenía una casa y un auto y, después del divorcio, me quedaron media casa y medio auto”, habría dicho la Gobernadora. Sobre esta cita, vale focalizar en la queja de Vidal, quien afirma no tener “apellido” ni “plata”, pero sobre todo no tener una offshore, todos detalles, por ejemplo, que sí tiene Macri en su carrera política. Detalles menores o no tanto.

Vidal es del PRO, pero no es una “Newman boy” o “girl”, ni tiene doble apellido tradicional. Es una chica de clase media, nacida en Flores y que formó su familia en Morón. Su imagen está apuntada a fortalecer (a veces a exagerar) esa impronta. Su gobierno tiene características de centro derecha con rasgos populistas. También, en lo discursivo, tiene el estilo Elisa Carrió. Se muestra como una persona moral, decente, con mucha carga autorreferencial: Mi único capital es la honestidad”, aseguró en varias entrevistas esta semana. Vidal es un cuadro que piensa que la política es la “solución” a las problemáticas de la sociedad. “Me preocupa que la gente deje de creer que la política es la salida; la política bien entendida. Somos personas que de verdad queremos hacer algo por el otro y el máximo nivel donde uno lo puede hacer es el Estado”, dijo también estos últimos días. Todo un pensamiento que la ubica en la misma línea que su mentor, Rodríguez Larreta. La preocupación por el rumbo de la economía, el escenario electoral 2019, el peligro de la caída del proyecto y la guerra subterránea con Peña son temas que preocupan a este tándem. En cualquier espacio político las encuestas mandan, si es que se quiere jugar a ganador. Si Macri sigue cayendo como hasta ahora, ¿seguirá buscando la reelección aún a costa de una derrota en primera vuelta? Mientras tanto, sobre el tablero de Cambiemos la lista de planes suma uno nuevo: el Plan A es Macri; el Plan B es Vidal; el Plan C es la fórmula presidencial Macri-Vidal, y el Plan D Larreta-Vidal.

Fuente: ANDigital

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