lunes 25 de septiembre de 2017 - Edición Nº371
Cronos-Noticias » En Foco » 26 jul 2017

Bitácoras bonaerenses

¿Cristina puede romper su “techo” y lograr 40 puntos en la elección?

Durante los últimos días el crecimiento de la expresidenta en las encuestas ha sido notable. La reacción de Cambiemos fue el confrontar con Massa para meterlo en el ring de la polarización y pedir la ayuda de Carrió para que haga campaña en la Provincia.


Por Juan Alfaro (ALFA) | ANDigital

Lo que era un escenario predecible, un camino conocido, ya transitado, con más o menos las mismas estrategias para enfrentarlo, de repente se convirtió en un peligro, en un sendero viró su curso de estable a incierto, riesgoso, sorpresivo. Desde días antes del cierre de listas en las altas esferas de la Casa Rosada y la Gobernación bonaerense posaron sus más grandes confianzas en que la polarización iba a ser el eje del escenario electoral y que tener de rival principal a Cristina Kirchner les daba más chances de una victoria. Es más, semanas antes de ese 14 de junio, María Eugenia Vidal y algunos funcionarios de primer nivel ensayaron distintas críticas agudas contra la expresidenta. Pero con las confirmaciones de las candidaturas y con el partido jugándose en la cancha, el escenario para el oficialismo cambió y se volvió adverso. Nubarrones sobre el horizonte.

Desde que a principios de año se especuló con una candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, el 95 por ciento de las mediciones la dieron como primera entre las preferencias del electorado. Los más optimistas la ubicaron uno o dos puntos arriba del 30 por ciento, los menos entre 25 y 26 por ciento. Pero eran conjeturas, probabilidades, juegos de deseo o indeseo. Lo cierto es que desde que CFK es candidata, su intención de voto va creciendo a medida que se acercan las PASO. El cambio en su forma de campaña -muchas dirán al “estilo” Jaime Durán Barba-, la mala coyuntura económica que atraviesa el país, su figura como principal opositora real a Mauricio Macri hicieron que a un mes de la confirmación de las candidaturas, Cristina crezca punto a punto y en muchas mediciones rompa el “techo” de los 35 puntos, con posibilidades de seguir creciendo. También está la situación real de que los candidatos de Macri y Vidal (Esteban Bullrich y Gladyz González) tienen poco conocimiento ante el electorado y su intención de voto tiene poca potencia. De todas formas, las chances de Cambiemos, ante las mediciones, no se elevan mucho si se pregunta por la intención de voto con el nombre del espacio. Los dilemas de las encuestas.

“Cada vez creo menos en las encuestas”, dijo Vidal este fin de semana, en un intento por despejar los temores del oficialismo a la avanzada electoral que tiene CFK, pero es una realidad a medias. Si bien las encuestadoras en las dos últimas elecciones (2013-2015) han sufrido distintos cachetazos a su credibilidad, por sus grandes errores en los pronósticos y además por el condicionamiento de los que aportan para sus muestras. Pero sería ilusorio decir, por un lado, que la clase política ha dejado de creer en las mediciones y en las encuestas. Todo lo contrario, siguen basando gran parte de sus decisiones electorales en encuestas y muestras. Sobre ese punto, es que en La Rosada y en Calle 6 decidieron no confrontar con Cristina, no evocar su nombre, no polarizar con ella. ¿Por qué? Simplemente porque su crecimiento en las mediciones crece paulatinamente a tal punto que despertó las señales de alarma en Cambiemos y tuvieron que salir a plasmar planes de contingencia. El temor a CFK.

De dos formas el oficialismo pretende contrarrestar el crecimiento de la expresidenta, la primera fue ante la necesidad de poner otro contrincante en un escenario polarizado entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. Así, salieron a atacar a Sergio Massa y sus feligreses, desde el Frente Renovador recibieron con los brazos abiertos el desafío a duelo y salieron en manada a responder los cruces. La encargada de cruzar a Massa fue nada menos que Elisa Carrió, como para darle una gran previa a un desembarco en la provincia con tintes de campaña. Paradojas de la política, Lilita ofició durante los últimos días como la principal figura de la campaña en territorio bonaerense, pese a ser candidata a diputada nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y pese a que su candidatura bonaerense fue vetada por la propia Vidal. Pero a Carrió le gustan los retornos gloriosos y cargados con loas de salvadora. Lilita disfruta de su redención bonaerense, de la mano de Vidal recorrió los distritos más grandes de la provincia después de La Matanza, La Plata y Mar del Plata, claro, y pidió una y otra vez por el voto a los candidatos casi desconocidos de “Mariu”. Eso sí, dato no menor, en el Hotel Corregidor de la capital bonaerense, Lilita tuvo algo de frialdad en su análisis para anticipar que en las PASO Cambiemos podría tener menos votos de lo pensando, pero -aclaró- en octubre “la gente votará por el cambio”. Opciones para intentar esmerilar a Cristina.

Aún quedan tres semanas de intensa campaña para las PASO del 13 de agosto, todo puede pasar y siempre hay lugar para las contingencias. Este 2017 las proyecciones de posan sobre si Cristina puede romper el “techo” de 30 puntos que desde enero le dan las distintas muestras. Repasar la historia siempre es bueno para tener un panorama de la actualidad. En una elección con nombres de peso como actores principales, un duelo de titanes entre Cristina, Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Florencio Randazzo como candidatos, y como jefes de campaña Vidal y Carrió por el oficialismo, vale la pena repasar los datos de la última elección, hace dos años, el 2015. En las PASO de agosto de ese año, el candidato a presidente por el FpV, Daniel Scioli, obtuvo en la provincia de Buenos Aires el 39,49 por ciento; los candidatos de Cambiemos, Mauricio Macri, Elisa Carrió y Ernesto Sanz alcanzaron el 29,14 por ciento y el candidato a UNA, Sergio Massa 20,69 por ciento. En octubre, siempre en la provincia de Buenos Aires, Scioli obtuvo el 37,13 por ciento; Macri el 32,92 por ciento y Massa 22,40 por ciento. En el balotaje que consagró a Macri como presidente, dato no menor, Scioli ganó en la provincia de Buenos Aires con el 51,15 por ciento de los votos, sobe Macri con el 48,85 por ciento. Por ejemplo, en el tramo a gobernador, el FpV con sus dos fórmulas Aníbal Fernández-Martín Sabbatella y Julián Domínguez-Fernando Espinoza obtuvieron como espacio en total el 40,40 por ciento, frente a María Eugenia Vidal-Daniel Salvador que obtuvieron el 29,95 por ciento. Pero en las generales de octubre el “Huracán Vidal” arrasó y obtuvo el 39,49 por ciento, sobre Aníbal que logró el 35,18 por ciento. El poder de las cifras reales.

¿Todo esto para qué sirve? Simplemente en un análisis de los últimos datos reales donde el electorado mostró sus preferencias, el dato surge que los candidatos del kirchnerismo en ninguna elección bajaron del 35 por ciento, incluso Aníbal Fernández, cuando por ese entonces era señalado como “La Morsa” del Triple de Crimen de General Rodríguez, obtuvo en las generales 35,18 por ciento, aunque, eso sí, perdió con Vidal la gobernación. Scioli, el candidato que al final ese 2015 fue bendecido por Cristina, en las PASO obtuvo 39,49 por ciento y en las generales de octubre, bajó a un 37,13. Entonces, si los exponentes del kirchnerismo, señalados y envueltos en escándalos, algunos y los otros criticados por su sumisión, sin ser Cristina candidata, rompieron el techo de los 35 puntos ¿por qué CFK no habría de romperlo e incluso llegar a los 40 puntos?

Fuente: ANDigital

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